LA SIESTA

Sos un fiel defensor de tirarte un rato y estás rodeado de sisetahaters? Date vuelta y seguí durmiendo: tenés a la biología, la historia y la ciencia de tu lado.

En general la siesta se asocia a un poco de vagancia, perder el tiempo o estar viejo. Spoiler: sin siesta es más probable que ni siquiera llegues a viejo.

Sus beneficios físicos, mentales y hasta económicos están más que probados, así que la pregunta no es siesta sí o siesta no, sino más bien cuándo, cuánto y dónde.

Pero te noto disperso; enfocá 5 minutos en esto y después vas y te tirás un rato

70. Los billones de dólares por la venta de productos que ayudan a dormir en el mundo.
26. Los minutos de duración ideal de la siesta, según la Junta de Seguridad en el Transporte de EEUU.
62.3. Los billones de dólares que pierde EE.UU. por año por baja productividad ligada a la falta de sueño de empleados.
30. El porcentaje de argentinos que duerme menos de 6 horas por noche.
6. Los minutos que debe durar la siesta que sirve para mejorar la capacidad de recordar datos y conocimientos.
85. El porcentaje de mamíferos que duermen, al menos, dos veces por día (el humano no está incluido).

Perdón, pero ¿siesta o ciesta? 
Siesta y, como suele, la historia acá también te va a dar una mano. Los romanos dividían la jornada en dos tramos, 12 horas de día y 12 de noche, y el inicio del día variaba según la estación y el momento en el que el sol salía (6 am en verano, 9 am en invierno).

Y tenían la costumbre de dejar sus actividades y descansar en el momento de mayor calor, que era a la mitad del día, entre las 12 y 3 de la tarde. Y esa mitad del día era «la hora sexta», ya que su jornada tenía 12.

Con el tiempo, la «sexta» se transformó en «sesta» y luego «siesta», que sigue siendo, como siempre, a la mitad del día.

Así que la próxima vez que dudes si va con «s» o con «c», pensá en la «sexta», y listo.

¿Cómo callar a los siestahaters?
Asustándolos. Prácticamente nadie niega la importancia de dormir la siesta, y los efectos que su ausencia puede provocar en la salud física, mental y hasta en el bolsillo.

La cabeza: los estudios demuestran que siestas que van de 6 a 30 minutos mejoran la memoria de largo plazo que retiene datos y conocimiento, las capacidades motoras (como tipear) y el estado de alerta (particularmente importante en esas épocas en que el peligro de cabecear no era que te cargaran en el trabajo, sino que te comiera un león). Según la NASA, una siesta diaria mejoró el rendimiento de sus pilotos y astronautas en un 34%, y su estado de alerta en un 100%.

El físico: dormir pocas horas aumentan el riesgo de problemas cardiovasculares, hipertensión, obesidad, afecta el sistema inmunológico y los valores de presión arterial. Todo eso puede mejorar con 30 minutos de siesta.

El bolsillo: un estudio de 2011 en EE.UU. determinó que la falta de sueño de los empleados y el posterior agotamiento y falta de productividad, le hace perder cada año al país USD 62,3 billones. En Japón un informe similar dice que sus pérdidas llegan a USD 138 millones. La falta de sueño también afecta la toma de decisiones, te hace más impulsivo y menos tolerante a la frustración, nada bueno para tu negocio.

¿Cuánto dormir?
Hay buenos debates sobre eso. La idea general es no abusar de la siesta, porque volver al mundo de los despiertos se hace pesado.

¿Que qué es abusar? Hay una especie de acuerdo que dice que la siesta ideal (en general entre la 1 pm y 3 pm) debería ser de 15 a 20 minutos. Eso alcanza para descansar y recuperar la energía suficiente para ser productivo el resto del día.

Con más de 30 minutos entrás en el terreno de la «inercia de sueño»: te acercás al sueño profundo (necesario para descansar en serio) pero lo interrumpís al despertarte, y eso te deja en el medio, atontado pero no descansado.

Después están los estudios que dicen que cada siesta sirve para algo distinto:
– 6 minutos: ayuda a recordar datos y conocimiento.
– 15 / 20 minutos: mejora tu estado de alerta.
– 60 minutos: mejora el proceso de memoria cognitiva.
– 90 minutos: mejora el área de creatividad y emociones.

¿En el trabajo? Claro.
La mayoría de las empresas más o menos importantes implementan algún tipo de política para que sus empleados se echen una siesta y sean más eficientes durante el resto de la jornada.

Google empezó en 2010 con sus napping podsunas cápsulas individuales cinco estrellas en las que los empleados pueden descansar todo lo que quieran sin que nadie los moleste. La NASA, Apple, Nike, el Huffington Post, todas tiene algún tipo de siestero para empleados.