LA GUERRA CIVIL SIRIA

Desde el 2011 Siria está atrapada en una guerra civil que mató más de 500.000 personas y dejó cinco millones de desplazados. Todavía no está claro cómo va a terminar.

¿Cómo empezó todo?
El 2011 va a quedar en los libros por eso que llamaron «Primavera Árabe»: en varios países de África y Asia los ciudadanos se levantaron pacíficamente, se juntaron en plazas famosas y gritaron contra los gobernantes, todos con más de 30 años en el poder y denuncias graves de violaciones de derechos humanos. Algunos lograron derrocarlos y ser relativamente felices; otros, no, y la vida se hizo una lucha armada que volvía a empezar cada día. Así fue en Siria: el presidente Bashar Al Asad (su familia gobierna desde 1970) resistió el alzamiento y contraatacó, mató y torturó a todos los que pudo, y entonces los grupos más duros juntaron armas y contestaron. Muy pronto había una sangrienta guerra civil, con más de mil grupos rebeldes.

¿Y el mundo a todo esto?
Primero miró, se lamentó por tanta muerte, advirtió sobre el peligro y empezó a exigir a papá EEUU que interviniera. EEUU no tiene los mejores recuerdos de sus últimas aventuras armadas, así que se negó, hasta que casi lo hace cuando en 2013 aparecieron pruebas de que Al Asad usaba armas químicas (gases que provocan graves daños en la piel y los pulmones, y que matan) contra los rebeldes. El líder sirio (que tiene a Rusia como paraguas internacional: Rusia levantó una base militar en Siria y le vende el armamento que usa contra los rebeldes) entregó las armas químicas a cambio de que el mundo se mantuviera al margen. Y todo siguió igual, como un conflicto interno. Todo menos por esa cosita llamada ISIS. 

ISIS = malo
Sí, ISIS = muy malo. Conocemos a ISIS por los videos de decapitaciones que no podemos ni ver porque son demasiado. Y de varios atentados famosos en EEUU y Europa. Bueno, ISIS significa Estado Islámico de Irak y Siria, o sea que mientras el Gobireno y los rebeldes se mataban entre sí, ellos aprovechaban y se expandían. Y como EEUU y los rebeldes eran del mismo equipo, ISIS empezó a atacar a los dos y de rebote ayudaba a Siria. 

¿Y nunca nadie les dijo que dejaran el enojo para otro día y se concentraran en los decapitadores?
Sí, miles de muertos después. En 2016 EEUU y Rusia acordaron un alto al fuego entre rebeldes y el gobierno sirio por una semana, para concentrarse sólo en ISIS. Al final de esa semana, un ataque aéreo de EEUU cayó  -supuestamente por error- sobre el ejército sirio. Al Asad acusó a EEUU de seguir apoyando a los rebeldes y el acuerdo se fue al tacho.

El principio del fin
El 13/12/16 pasó lo que muchos temían: el ejército sirio derrotó a los rebeldes en Aleppo (la segunda ciudad más importa del país). Para hacerlo bombardeó edificios y casas, y miles murieron. También denunciaron ejecuciones en medio de la calle, suicidios de familias enteras para no ser apresadas y de mujeres que se negaban a ser violadas por los militares sirios. Con la rendición de los rebeldes, Al Asad aceptó un alto al fuego. En todo este camino Rusia resultó fundamental, con sus armas y sus propios militares en el terreno, mientras que EEUU se mantuvo bastante al margen, y muchos lo criticaron por eso.

¿Entonces ya terminó todo? 
No, los rebeldes perdieron casi todas sus ocupaciones, pero tantos países se metieron en la guerra (EEUU, Rusia, Irán, Turquía, Arabia Saudita) que ahora hay muchos intereses distintos que mantienen vivo el conflicto en Siria. Y los ataques cruzados no se detienen.

MÍNIMOS
Mientras todo esto pasa, la gente todavía debe vivir, hacer algo. El 70% de la población no tiene agua potable, millones están en la pobreza, las escuelas apenas quedaron en pie. Algunos de los cinco millones de sirios que habían dejado el país empezaron a volver. A un lugar que todavía tiene, desde hace 50 años, a un Al Asad en el poder.