EL LADO OSCURO DE LA LUNA

No… sí… pero no.»The Dark Side of the Moon» («El Lado Oscuro de la Luna») es un álbum de Pink Floyd, pero el nombre se inspira en el verdadero lado oscuro de la Luna… o algo así.

¿Estás sentado? Resulta que cuando mirás para arriba y sentís que ves algo distinto cada vez, bueno, no. Desde la Tierra sólo podemos apreciar una mitad (un hemisferio) de la Luna, siempre el mismo, lo que quiere decir que hay otra que nunca llegamos a ver. 

Algunos lo llaman el lado «oscuro», pero el término correcto es «oculto»: como gira sobre su eje, la Luna recibe luz solar en toda su superficie, sólo que una parte de ella está «oculta» para nosotros.

Qué habrá del otro lado, ¿no?

29. Los días que le toma a la Luna orbitar al rededor de la Tierra (prácticamente lo mismo que sobre su eje).
2,500. Los miles de kilómetros que mide el cráter en donde aterrizó la nave china que analiza el lado oculto de la Luna.
6-8. Las horas que duraría un día si no existiera la Luna.
14. Los días terrestres que tiene un día en el lado oculto de la Luna.
1959. El año en que se hizo la primera foto del lado oculto de la Luna.
170. Bajo cero. La temperatura durante la noche en el lado oculto de la Luna.

Con todo respeto, ¿una Luna para qué? 
Habrás escuchado por ahí que la Luna es un satélite natural de la Tierra: no la creamos nosotros, sino que nació hace 4.500 millones de años, cuando el planeta Theia colisionó con la Tierra (el impacto fue tal que nuestro planeta literalmente se disolvió por unas horas), un fragmento de la Tierra se liberó y al fusionarse con Theia, se formó la Luna.

Su función es bastante importante: con el paso de miles de millones de años su fuerza de gravedad fue haciéndonos girar cada vez más lento sobre nuestro eje (como si pusiéramos un dedo en una ruleta), lo que estiró los días, porque el planeta necesita mas tiempo para dar una vuelta completa y completar un día.

También afecta a las mareas, por lo mismo: su fuerza de gravedad «tira» de los océanos hacia ella. Si la Luna estuviera más cerca, las olas nos taparían.

Pero la función más importante quizá sea la de mantenernos en eje: desde la colisión con la Tierra y la formación de la Luna, nuestro planeta tiene el mismo eje de rotación un poco inclinado, en un ángulo constante de 23 grados. Como una pelota de básquet rodando sobre la punta de un dedo un poco en diagonal.

Que ese eje se mantenga con la misma inclinación permite que la Tierra rote siempre de la misma manera, y el sol nos pegue igual a todos, haciendo posible las cuatro estaciones y el ciclo de la vida. Si de golpe la Luna se fuera de paseo por ahí, nuestro eje se desestabilizaría, la pelota se caería y cambiaría todo.

Así que además de pedirle cosas, cada tanto podemos decirle «Gracias, Luna».

¿Cómo es eso de la mitad que no se ve?
La Luna hace con nosotros lo mismo que nosotros hacemos con el Sol: tiene un movimiento de rotación sobre su eje, y uno de traslación al rededor de la Tierra (nosotros al rededor del Sol). 

El tema es que el tiempo que tarda en dar una vuelta sobre su eje (rotar), es el mismo que le toma girar al rededor de la Tierra (traslación): mientras nos rodea va girando sobre sí misma, y por eso vemos la misma cara (en realidad, por algunas oscilaciones mínimas al girar, lo que se nos oculta siempre es sólo el 41% de la Luna), como cuando corrés al rededor de tu perro y él va girando para no perderte de vista: sólo se ven las caras.

Bueno, resulta que los chinos encontraron la manera de espiar del otro lado.

¿Qué hicieron los chinos?
El 3 de enero de 2019 fueron los primeros en hacer aterrizar una nave en el lado oculto de la Luna. Y llevaron un autito robot, Yutu-2, con un buen radar que le permite recorrer la zona, sacar fotos y hurgar.

El 27 de febrero conocimos los primeros datos que envió el robot: fotos de alta definición del lado oculto de la Luna, pero en especial información sobre el material del que está hecha: a diferencia de la cara visible que ya conocemos, y en la que el mismo robot (a través de un radar de penetración de suelo) pudo analizar lo que hay hasta 10 metros bajo la superficie, los componentes de este hemisferio permiten «ver» hasta 40 metros.

Los primeros 12 son puro polvo de piedra. De los 12 a los 24 se observan grandes rocas de hasta dos metros, que serían el escombro que generó un meteorito que se estrelló hace 3.200 millones de años. Y hasta los 40 metros hay restos aún más antiguos, de impactos de unos 3.600 millones de años.

Saber de qué están hechas las capas de la Luna va a servir para entender mejor su origen, además de tener acceso a los minerales que, eventualmente, podrían usarse para establecer una colonia humana.