ELECCIONES 2019
Los tipos de voto

¿Nervioso? Vos que creías que no había forma de equivocarse. ¿Qué tan difícil puede ser poner una hoja en un sobre y un sobre en una urna?

Resulta que desde que entrás al cuarto oscuro hasta que terminan con el recuento, pueden pasar cinco cosas distintas con tu voto. Y está bien, es una buena oportunidad para recordar la importancia de lo que estás haciendo: le vas a dar superpoderes a alguien que seguramente no está del todo preparado, se va a equivocar y, en algún punto, te va a decepcionar. Y acá el VAR de verdad llega demasiado tarde. Por eso no está mal ser un poco estricto con los papelitos que ponemos en el sobre.

VOTO VÁLIDO POSITIVO: Perfecto, entendiste todo desde el principio: pusiste una boleta válida, nada de hacer catarsis con dibujos raros o un collage de candidatos.  ¿Estabas tan seguro de la decisión que metiste cinco boletas iguales? Valoramos tu entusiasmo, y por eso vamos a pasar por alto la avivada y te contamos un solo voto. Acabás de hacer a la democracia un poquito más fuerte. Ahora sentate a esperar que tu candidato -¿no?- haga exactamente lo opuesto a lo que esperabas.

VOTO EN BLANCO:  Está bien, es tu derecho. ¿Nadie habló de los temas que a vos más te interesan? ¿No les creés más nada? ¿Estás en contra de talar árboles y lo tuyo son las boletas invisibles? Si entraste al cuarto oscuro y en el sobre pusiste la nada misma o un papelito de cualquier color sin ninguna insignia (nada de nada), acabás de votar en blanco. Es un voto válido, pero para nadie. Te van a poner en el gran grupo de los que eligieron no elegir, en general, porque están bastante enojados con todo lo que les ofrecen. Tenés un 10 por el compromiso; sólo esperamos que a la mañana siguiente, al ver los resultados, no te arrepientas.

VOTO NULO: Si te quisiste hacer el gracioso, te cuento: están todos tan cansados cuando abren tu sobre que lo último que tienen es sentido del humor. Pusiste una boleta rota, o tan tachada que no se ve el nombre del candidato, del partido o el cargo. O una que dice «Papá Pitufo presidente / Pitufina vice». O por ahí estabas un poco dormido y cortaste boleta mal:  pusiste dos candidatos distintos para el mismo cargo. Nada personal, pero entendé que es un poco confuso. Acabamos de anular tu voto. Todo lo que hiciste (levantarte, caminar, hacer fila, correr el riesgo de encontrarte con gente que no querés ver), todo para nada. Tu sobre, a la basura. Y cuando el que gane haga algo muy mal, vos ni mú.

VOTO IMPUGNADO: ¿Estás seguro de que vos sos vos? ¿Decís que te llamás Martín…? Me sonás más a un Santiago… o Raúl. Alguna de las personas que están sentadas a la mesa que te tocó (los fiscales y autoridades de mesa, todos seres humanos más comprometidos que vos con la elección) cree que hay algo mal con tu identidad. No aparecés en el padrón, o los datos en tu DNI no coinciden con los que tienen ellos. O hasta puede ser que en sus papeles diga que deberías estar muerto (que el DNI que mostrás sea de alguien más que pasó a mejor vida). Como sea, te van a dejar votar, pero con un sobre especial, aclarando la doble identidad. Después, la Junta Electoral (el ente estatal que hace el recuento definitivo) revisa la info y decide si vos sos vos, y si tu voto vale. ¿Te gustan las películas iraníes con final abierto? Bien, porque lo más probable es que nunca te enteres de cómo termina la que tiene a tu voto como protagonista. 

VOTO RECURRIDO: Todos tienen derecho a su opinión, pero a veces sería tanto más fácil si sólo contara la tuya. A las 18.01 las autoridades de mesa y fiscales entran al cuarto oscuro para contar los votos. Pero acaban de pasar doce horas sentados, con hambre , sueño y un odio oculto por alguno de los otros cuatro o cinco que están ahí.  Cada tanto se miran mal, y más de uno sonríe cuando el montoncito de boletas del candidato del otro es muy muy fino. Entonces abren un sobre dudoso: la boleta un poco rota, el candidato con orejas de burro, un corazoncito al lado de esa senadora tan linda, y un fiscal grita «Nulo». Otro, que tenía una sola rayita en su Barra de Paciencia, lo manda a freír churros y dice que no sólo es perfectamente válido, sino que nunca había visto unas orejas de burro tan simétricas en toda su vida.  Hay que saber elegir las batallas, y ésta está perdida. Mejor que alguien más lo decida: se guarda en un sobre especial, con la anotación de la causa de la posible nulidad, y a otra cosa. Ahora es problema de la Junta Electoral.