EL CONFLICTO PALESTINA – ISRAEL

Palestina quiere quedarse con el territorio de Israel; Israel quiere quedarse con el de Palestina. Los dos piensan que el otro robó lo que era suyo, y es muy difícil hacer las paces con un ladrón.

Desde el principio. Y despacio.
El Estado de Palestina y el de Israel son dos países distintos y limítrofes entre sí, ubicados acá. Hasta el final de la Segunda Guerra Mundial el territorio que hoy ocupan ambos era uno solo y se llamaba Palestina. Y para entender eso hay algunos puntos básicos:
1.- El comienzo de todo está en la religión: el cristianismo, el islam y el judaísmo dicen que Palestina es su Tierra Santa, porque ahí habría empezado todo. Por eso los tres,  en algún momento, intentaron quedársela
2.- Para el 1.300 antes de Cristo ya había tribus hebreas (judías), poblaciones árabes en los países que hoy rodean Palestina (Siria, Arabia Saudita, Irak, Jordania, Egipto) y pueblos invasores que dominaron la región. Para el 200 AC los judíos retomaron el control religioso, y el Imperio Romano era el jefe político. Con el tiempo los romanos se hicieron cristianos y echaron a los judíos. Todo eso es parte de un proceso muy largo que llaman «la diáspora judía», y el argumento histórico del pueblo judío para reclamar esa tierra tantos años después
3.- En el 622 después de Cristo aparece el Islam en escena: los musulmanes creen que Mahoma es el último de todos los profetas (la versión mejorada de Jesús), que llegó para transmitir las enseñanzas de Ala (Dios), y fundó el Islam. Claro que ellos también querían ocupar Palestina, su Tierra Santa. El Islam se expandió rápido por todos los países árabes que rodeaban Palestina, y para el 630 DC ya la dominaban. Egipto se la quedó un buen rato hasta que el Imperio Otomano (un gigante como el Imperio Romano, pero musulmán que controlaba parte de Asia y el norte de África) la conquistó. Asi hasta la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la versión moderna de este gran lío.

La Primera Guerra Mundial
Terminó en 1918, y entre los perdedores estaba el Imperio Otomano. Con la distribución de territorios, Palestina fue a parar a manos inglesas, que permitió que miles de judíos se instalaran, lo que no hizo muy felices a los árabes que seguían viviendo ahí. Como no sabían qué hacer, los británicos crearon un gobierno compartido entre judíos y árabes, que ni judíos ni árabes aceptaron, y empezaron las luchas armadas. 

La Segunda Guerra Mundial
Después de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1944) Inglaterra llevo el tema a la ONU, que propuso dividir Palestina para crear dos estados independientes, uno árabe (Palestina) y otro judío (Israel). Para los judíos (que venían del Holocausto y sus seis millones de muertos) era una victoria, pero los árabes, que ya ocupaban el terreno, lo rechazaron. La gran discusión era Jerusalén, la Ciudad Santa: la ONU proponía darle el este a Palestina y el oeste Israel. Pese a que no hubo acuerdo, el 14 de mayo de 1948, un día antes  de que Inglaterra dejara el terreno oficialmente, los judíos declararon la independencia del Estado de Israel, con la distribución de tierras propuesta por la ONU no firmada. Al día siguiente los países árabes (Egipto, Siria, Jordania e Irak) se juntaron y atacaron la región ocupada por Israel. Los judíos no sólo mantuvieron sus tierras, sino que además conquistaron la mitad de las que la ONU había reconocido a los árabes. Y eso era un problema para la paz, porque ahora Israel no estaba dispuesto a ceder nada. 

La Guerra de los Seis Días
Entre el 5 y el 10 de junio de 1967 de nuevo se enfrentaron en la Guerra de los Seis Días. Israel volvió a ganar y tomó más tierras árabes, que sólo retuvo dos territorios, Cisjordania (en inglés la llaman West Bank) y la Franja de Gaza; los judíos ahora tenían el 78% del total, pero en especial a Jerusalén Este, la porción de la Ciudad Santa que era palestina. La Comunidad Internacional coincide en que Israel la ocupa ilegalmente, pero ahí sigue. Cientos de miles de palestinos tuvieron que huir de las que eran sus tierras, e Israel pasó de ser una minoría temerosa en el mundo árabe a una potencia amenazante. Y la opinión pública comenzó a ver a Israel como algo más que una pobre víctima.

Un intento de paz
En los años que siguieron los árabes crearon la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), un grupo armado que atentaba contra israelíes por todo el mundo. Fue así por años, hasta que en 1993 la OLP e Israel firmaron los acuerdo de Paz de Oslo: los árabes renunciaron a las armas y reconocieron «el derecho de Israel a existir», y se creó la Asamblea Nacional Palestina, que representaba a los árabes de Palestina en sus únicos dos territorios, Cisjordania y Franja de Gaza. Entonces apareció Hamás, un grupo islámico extremo que rechazaba los acuerdos y empezó a atentar contra Israel y los palestinos firmantes del acuerdo. La cosa empeoró cuando Hamás formó un partido político y ganó las elecciones para gobernar la Franja de Gaza. Algunos países declararon a Hamás terrorista, e Israel ordenó un bloqueo de armas y alimento contra la Franja de Gaza, lo que hizo la vida muy difícil.

Los asentamientos
Mientras todo eso pasaba, Israel empezó a crear asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este: enviaban familias y le construían una casa. Es una ocupación silenciosa, rechazada por Palestina y condenada por casi todos los miembros de la ONU, pero que no se detiene. Hay unos 600.000 judíos viviendo en territorio palestino, con la amenaza permanente de conflictos. Pero el 22/12/16 pasó algo que no había pasado nunca: EEUU, principal aliado de Israel, no votó y no usó su derecho a veto para bloquear la resolución de la ONU condenando los asentamientos de Israel en Palestina. Fue la primera vez; no cambió demasiado, pero fue algo

MÍNIMOS
Palestina e Israel tienen motivos religiosos e históricos para odiarse, y sinceramente creen que el otro tiene la culpa y debe ceder. No hay solución que satisfaga a ambos, y el único punto de contacto es la violencia: decenas de miles murieron en los 70 años de conflicto. No está claro si quieren la paz. Mucho menos cómo deben llegar ahí.